Mantener una sonrisa sana no requiere grandes esfuerzos, sino constancia en pequeños hábitos diarios. Después de más de 15 años atendiendo pacientes, he identificado los cinco hábitos que marcan la diferencia.
1. Cepillado correcto (no solo frecuente)
No basta con cepillarse tres veces al día si la técnica no es la adecuada. Un cepillado efectivo dura al menos dos minutos, cubre todas las superficies dentales y utiliza movimientos circulares suaves. Recuerda cambiar tu cepillo cada tres meses.
2. El hilo dental: tu mejor aliado
El cepillo solo alcanza el 60% de la superficie dental. El 40% restante está entre los dientes, donde se acumula la placa que causa caries y enfermedad periodontal. Usa hilo dental al menos una vez al día, preferiblemente antes de acostarte.
3. Hidratación constante
Beber agua no solo es bueno para tu salud general, también para tu boca. El agua ayuda a mantener un flujo salival adecuado, limpia los restos de alimentos y neutraliza los ácidos que dañan el esmalte.
4. Limita los azúcares y alimentos ácidos
Las bacterias de la boca se alimentan de azúcares, produciendo ácidos que atacan el esmalte. No se trata de eliminarlos por completo, sino de consumirlos con moderación y cepillarse después.
5. Visitas regulares al dentista
Aunque no notes ningún problema, las revisiones periódicas permiten detectar problemas en fases tempranas, cuando son más fáciles y económicos de tratar. Lo ideal es una revisión cada seis meses.
Incorporar estos hábitos a tu rutina te ayudará a mantener una sonrisa sana durante toda la vida. ¿Hace tiempo que no visitas al dentista? Pide tu cita de revisión.